Sexualidad Masculina y Esencias Florales

El Dar lo mejor de sí en la convivencia entre el hombre y la mujer, es un arte que debe ser llevado de la mano del corazón, para que se convierta en su medio para alcanzar la plenitud.Normalmente la mujer necesita del hombre su amorosa y firme protección. Éste contiene y protege a la mujer de las dificultades que la vida diaria puede ocasionarle en su contacto con el medio ambiente y le entrega su confianza y su fortaleza, tanto a ella como a su familia. Ella a su vez, le ofrece la contención que él necesita por medio de su amor.Así se transforma en su noble protector. Uno de los elementos esenciales para que tal mecanismo de crecimiento se produzca y se forme a su tiempo una familia estable y feliz, es indudablemente “la buena complementación sexual”.

Comúnmente se dice que, cuando el vínculo sexual no es satisfactorio falla gran parte de la relación y cuando sí lo es, lo que anda bien es solo una de todas las partes que conforman la pareja. No obstante, echemos un vistazo a tal tema, ya que aquellas cosas que ocurren en la vida de dos seres “puertas adentro”, son las que enriquecen o empobrecen su vida diaria, de modo especial.

Veamos entonces cual es usualmente el problema sexual masculino más frecuente.

La espontaneidad en el plano sexual refleja el grado de apertura y franqueza con que se comunican los esposos. Recordemos que un acto sexual en el que interviene el amor sincero, es un “iluminador” de la conciencia y un aportador de “creatividad” y “alegría”. Este porta paz, armonía e indudable salud física y emocional a ambas partes.

Cuando dicha complementación por medio del acto sexual, no se produce correctamente, ni con la frecuencia necesaria, se producen alteraciones emocionales y mentales, que tarde o temprano, afectan a todo el entorno.

Uno de los problemas es la “impotencia”.

Por ejemplo casi todos los casos de impotencia en hombres físicamente sanos, tienen su origen en una ira contenida. Tales hombres a menudo se sienten culpables y temen ser rechazados si manifiestan su enojo. A la vez, que privan a su mujer, del placer sexual, ellos aducen que esto no es culpa de ellos.

En vez de reconocer sus sentimientos más profundos, exhiben remordimiento por su incapacidad sexual, tratan de que su compañera los apoye y tranquilice y al mismo tiempo la castigan.
La impotencia es una contradicción en la cual el hombre gana entre comillas, sacrificando su sexualidad. Tal como ocurre en muchos problemas de la pareja, el primer paso para solucionar la impotencia, consiste en admitir el enojo y expresar el agravio que lo originó, lo cual resulta muy difícil a ciertos hombres para los cuales reconocer que están dolidos equivale a ser débiles.

Cuando un hombre se siente más débil que la compañera, la impotencia puede ser la única forma de manifestar su disgusto. Por un lado tienen miedo de ser agresivos y al mismo tiempo se vuelven impotentes. Por ende, no es raro el que busquen demostrar su virilidad en otra parte.

El impotente que no quiere reconocer que tiene problemas sexuales, puede ser extremadamente agresivo y competitivo en otros campos que no ofrecen peligro, como por ejemplo, los negocios y los deportes.

Cuando el hombre empieza a preocuparse por el tema de la impotencia pierde la perspectiva y tiende a pensar en su orgullo herido y en su incapacidad en complementarse.

Es común así, que su obsesión le impida tomar en cuenta los sentimientos de su pareja. Si bien sabe que ella no queda satisfecha, cree que el único que sufre es él.

Asimismo al faltar el saludable encuentro sexual que posibilita el amoroso y vital intercambio energético, se producen literales “cortocircuitos” en los pensamientos del hombre y alteraciones emocionales en la mujer, ya que las glándulas sexuales influyen directamente en los estados “anímicos” de ambos. Tanto el hombre como la mujer pueden tornarse ácidos, agresivos, fríos o inestables.

Con las esencias florales de los distintos sistemas es posible encarar francamente el enojo que se lleva adentro y la impotencia, ya que obedecen a causas emocionales, basados en que la Terapia Floral es uno de los tratamientos altamente indicados para estos trastornos.

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