Disfruten su Te

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable “stress” que les producía el trabajo y la vida en general.

El profesor les ofreció te, fue a la cocina y pronto regresó con una tetera grande y una selección de tazas de lo más variada: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras y otras realmente exquisitas.

Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco de té recién preparado. Cuando lo hubieran hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:

Se abran dado cuenta que todas las tazas que lucían bonitas las tomaron primero y quedaron solo las más sencillas y baratas, lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.

Esa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al stress. Le aseguro que la taza no le añadió calidad al té. En realidad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el té, no la taza. Pero instintivamente buscaron las mejores. Y después se pusieron a mirar la taza de los demás.

Ahora reflexionemos: Aquí la vida es el té. Los trabajos, el dinero, la posición social etcétera, son meras tazas que le dan forma y soporte a la vida y el tiempo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.
A menudo, por concentrarnos solo en la taza dejamos de disfrutar el té. ¡Disfrutemos la vida! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor por ser lo más caro, sino la que hace lo mejor con lo que tiene.

Así pues recordemos que:

“La persona más rica no es la que más tiene sino la que menos necesita”.

Vivamos de manera sencilla, tengamos Paz, amemos, seamos solidarios, atentos y actuemos generosamente y lo demás vendrá por añadidura.

“…Durante la mayor parte de los últimos 2000 años la civilización occidental ha atravesado una época de intenso materialismo, descuidando casi por completo el desarrollo de las facetas espirituales de su naturaleza, en una actitud mental que ha colocado las posesiones mundanas, la ambición, los deseos y los placeres por encima de los auténticos valores de la vida. La verdadera razón de la existencia del hombre sobre la tierra ha sido eclipsada por su ansiedad de obtener de su encarnación tan solo bienes terrenales…”.

Edward Bach Cúrense a ustedes mismos- Capítulo VI

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Foto de Instituto Integral Quilmes.