Depresión y Esencias Florales

En 1973, un informe de desarreglos depresivos realizado por el Instituto Nacional de Salud Mental de E.E.U.U. concluía que la depresión es responsable del 75 % de todas las hospitalizaciones psiquiátricas, y que en el curso de un año, el 15% de todos los adultos entre los 18 y 74 años padece síntomas depresivos significativos.
La mayor parte de las personas experimentan un sentimiento más o menos tenue de depresión de vez en cuando y quisieran disponer de una estrategia personal para combatirla. En el presente contexto tiene una gran importancia el hecho que la depresión se relaciona muy estrechamente con las adicciones y compulsiones, en especial con los problemas de los excesos en la bebida y la comida y con los problemas obsesivo-compulsivos como el excesivo lavado de manos, la comprobación o la limpieza continuas.
La capacidad para “enfrentarse a los golpes y dardos de la insultante fortuna” constituye una técnica capaz de neutralizar un gran número de condicionantes antecedentes asociados a los hábitos compulsivos.

¿Qué es la depresión?

Actualmente existe un amplio acuerdo en caracterizar la depresión y reconocerla mediante el siguiente grupo de signos y síntomas que abarcan la conducta, la fisiología y la experiencia subjetiva:

• Tristeza y apatía (disforia).
• Concepto negativo de sí mismo (autorreproches, sentimiento de culpabilidad).
• Deseo de apartarse de los demás.
• Pérdida del sueño, del apetito y del deseo sexual, junto a la tendencia de dormir en ocasiones durante un periodo anormalmente largo.
• Cambios en el nivel de actividad, que van de la agitación al letargo.
• Ideas recurrentes de muerte o de suicidio.
• Dificultad en concentrarse.

Debe añadirse también que en las personas que padecen hábitos compulsivos se da además la evidencia de pérdida de control.
De la misma manera que un estado depresivo implica una gran dificultad para empezar cualquier actividad, también según parece, reduce en general el autocontrol, con la consecuencia de que resulta difícil resistir las urgencias compulsivas.
Además de esos cambios en el comportamiento y en la percepción de la experiencia, los científicos han identificado cambios bioquímicos que tienen lugar durante los períodos de depresión, y han elaborado con éxito razonable cierto número de drogas antidepresivas.
Pero la terapia basada en los fármacos para combatir la depresión no constituye la respuesta completa, porque mucha gente rechaza el uso de las drogas y, más aún, porque el 60% de quienes las toman responden al tratamiento, y de ellos el 50% tiende a recaer al finalizar la terapia basada en dichas drogas.
Algunos psicólogos y psiquiatras han argumentado que, para mejorar y prevenir los episodios depresivos, es preciso tratar el nudo psicológico del síndrome.
En opinión de Aaron Beck, ese nudo se caracteriza por la desesperación o las “expectativas negativas generalizadas”.
Desde un punto de vista similar, Marin Seligman ha reunido una masa de datos de los que se desprende la idea de que la “desesperación inculcada” es el problema psicológico principal que debe desarraigarse.
Pero, incluso cuando existen problemas psicológicos identificables, es posible que su causa resida en un desequilibrio bioquímico.
Se ha afirmado que el tratamiento de los síntomas psicológicos supondría en ese caso algo parecido a tratar la experiencia del dolor sin reducir la fractura en la pierna.
Afortunadamente, hoy existen ya evidencias irrefutables de que el método psicológico para el tratamiento de la depresión, basado en los trabajos de Aaron Beck, es tan eficaz, si no más, que la terapia convencional basada en los fármacos antidepresivos.
Las esencias Florales pueden ayudar a superar la depresión, entre ellas les recomendamos: Gorse, Mustard, Wild Rose, Borage, Sturt desert Pea, Rosa de la Fe y Rosa del Gozo.

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Foto de Instituto Integral Quilmes.