CUENTO FLORAL

Un problema no totalmente resuelto

 

Había una vez una chica que se llamaba Agrimonia, era la chica más triste y fea del barrio, todas las que se decían ser sus “amigas” se reían de ella por su estado anímico, especialmente Estrella que se daba “dique” por haber nacido en Belén.

A Agrimonia no le bastaba que su tía Aulaga le dijera todos los días que era más importante su belleza interior, ella, estaba tan angustiada que hasta había sacado los espejos de su casa, se veía como una Centaura… hasta su tía la había llevado a consultar a la Genciana del barrio para que le dé algo para cambiar su aspecto de Hojarazo.

Esta mujer le dio de tomar una vaso de Agua de Roca con dos cucharaditas de Achicoria, una medida de Verbena y una pizca de Acebo (este le fue muy difícil de conseguir).

Vestida siempre de color Mostaza, Agrimonia se refugiaba en su jardín lleno de Nogales y Alerces, pero lo que más sobresalía era el gran Roble que estaba en su centro.

Al lado de su casa vivía la familia Castaño que tenía 4 hijos varones, a saber: al mayor le decían Blanco por lo tanto al segundo le decían Rojo, al tercero Dulce y al más pequeño Brote…

Blanco era el más inquieto, limpio y puro de los hermanos, espiaba a Agrimonia a través de los Manzanos y Sauces que separaban las dos casas porque sin que nadie supiera, estaba enamorado de ella.

Un cierto día mientras ella jugaba alrededor del Roble con su perrito llamado Pino, (este nombre se lo puso su Madreselva, porque le recordaba a un novio italiano que había tenido), ocurrió algo inesperado…su vecino había saltado a su jardín y sin dejarla reaccionar le declaró su amor.

Asustada y triste, creyó que le estaba haciendo una broma de muy mal gusto, salió corriendo y mientras se alejaba tomo su pasaporte, a su perito Pino y entre lágrimas y gritos de negación se tomó el Olivo derechito hacia Aspen que era donde vivía su prima Rock Rose (alias la inglesita), para aliviar su tristeza y el miedo y el pánico de su prima, iban a consolarse mutuamente…

Moraleja: lo mental y emocional se sanan con las esencias florales de Bach, más la fealdad es imposible, tendrás que convivir con ella.

Foto de Instituto Integral Quilmes.
Foto de Instituto Integral Quilmes.
Foto de Instituto Integral Quilmes.