Rosa de la Templanza

 Personalidad 7 del Eneagrama- El Impulsivo

 Palabra Clave: Introspección

 Color: Anaranjado. Este color está a medio camino del rojo y el amarillo y es menos brutal que éste último. Es el color del corazón, el confortador del alma y la tranquilidad de los afectos. Representa el valor de lo temporal, las relaciones sociales, lo natural, lo concreto, lo sólido y lo práctico. Es un color que corresponde a personas animosas, festivas y también excéntricas. Es considerado símbolo de la fidelidad, en Grecia se utilizaba para el velo de las novias. Para las religiones orientales es un símbolo de poder oculto y de alto desarrollo en el camino de la perfección. Es usado por monjes budistas y es el color del yoga.

De esto se deduce que la ingesta de esta esencia floral ayuda a desarrollar la “introspección” en personas que le es difícil asentarse y encontrar su centro. Al permanecer más contenidos en sí mismos, aprenden a orquestar la actividad a partir de su yo consciente y por lo tanto a manifestar más salud y armonía.

 Defecto a corregir: La gula, que se trata de una avidez por el placer y la inmoderación. Este defecto surge como un intento de llenar el vacío interior con cosas que lo alimenten, con el afán de llenar el hueco afectivo con sucedáneos de toda clase para escapar del dolor; porque considera al sufrimiento como una amenaza a la felicidad. Cuando se entra en la gula nunca se está satisfecho, no se colma nunca y nada es suficiente; prima siempre el exceso y para ello se desafían límites, siendo su lema “quiero más y más”.

La gula surge cuando un individuo valora más lo cuantitativo que lo cualitativo, es decir la cantidad en lugar de la calidad, transformándose en un consumidor compulsivo de experiencias, amistades, libros, cursos, viajes, deportes, etc., aunque generalmente sin demasiada continuidad.

“Todo exceso enferma”. (Erich Fromm)

 Virtud a desarrollar: Moderación, cualidad del alma que aquieta la personalidad para escuchar su dictado, sin la búsqueda de ningún tipo de estímulos.
En este estado se llega a la mesura, a no decir que sí a todo, aprendiendo el valor de la renuncia para no vivir pendiente de cosas que no son necesarias, permitiéndose un mayor contacto a nivel intuitivo con uno mismo.
Lección o aprendizaje para el alma

Aprender a disfrutar de las cosas simples y agradables, sin frenesí ni superficialidad, replanteandose un nuevo estilo de vida.
Amar y celebrar la vida y su aspecto gozoso, pero no a expensa del lado oscuro de la existencia.
Aprender a reconocer y asumir el dolor, ya que al disminuir la ansiedad y el miedo que el futuro provoca, el alma puede experimentar más fácilmente la sobriedad cuando está lejos de la actividad y el estrés diario.
Permite conectarse con el Ser Interior, energía que no permite seguir adelante con el autoengaño. Otorga maduración para enfrentar la vida.
Ayuda al alma que está demasiado absorta por sus propios problemas y esperan aliviar su hambre “alimentando” la atención física y la simpatía de los otros.

El alma ansia vivir en plena alegría y esa alegría se obtiene de superar el dolor en cada situación; la personalidad entra en el sufrimiento con el dolor y quiere evadirlo, sin hacer el aprendizaje que él conlleva.

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